Entre Oriente y Occidente: una lectura de Persépolis

Diana Ochoa
Profesional en Estudios literarios. Magister en Estudios políticos y culturales de Irán y del Medio Oriente
Persépolis es la obra más emblemática de la artista iraní Marjane Satrapi, nacida en Rasht, Irán, en 1969. Concebida originalmente como historieta, la obra adquirió una notable repercusión mediática, como lo evidencian los más de 15.000 ejemplares vendidos en Francia y los reconocimientos obtenidos por sus dos últimas ediciones: mejor primer álbum en 2001 y mejor guion en 2002.
El impacto de Persépolis se explica, en gran medida, por su capacidad para introducir al lector y al espectador en la compleja realidad sociopolítica de Irán, un país que, desde la perspectiva occidental, ha sido frecuentemente juzgado y estigmatizado por su aparente distanciamiento de los valores culturales de Occidente. Esta mirada, consciente o inconsciente, ha contribuido a consolidar una lógica de pensamiento basada en la otredad, lógica que la obra de Satrapi interpela de manera crítica.
La elección de la animación y la representación de los personajes como figuras dibujadas no responde al azar.


La adaptación cinematográfica recurre a recursos formales particularmente eficaces para captar la atención del espectador, entre los cuales destaca la estrecha relación entre arte y reflexión.
La elección de la animación y la representación de los personajes como figuras dibujadas no responde al azar. Este recurso visual permite atenuar la crudeza del contenido histórico abordado, sin restarle profundidad ni complejidad, y facilita una aproximación más reflexiva a acontecimientos profundamente conflictivos.
Del mismo modo, la decisión de emplear una paleta cromática en blanco y negro adquiere un sentido simbólico doble. Por un lado, confiere a la obra un carácter vanguardista que evidencia la influencia del cine europeo en la propuesta estética de Satrapi. Por otro, los contrastes cromáticos intensifican la dimensión emocional del relato y refuerzan su carácter autobiográfico, subrayando la subjetividad desde la cual se construye la narración.



La adaptación cinematográfica recurre a recursos formales particularmente eficaces para captar la atención del espectador, entre los cuales destaca la estrecha relación entre arte y reflexión.
La elección de la animación y la representación de los personajes como figuras dibujadas no responde al azar. Este recurso visual permite atenuar la crudeza del contenido histórico abordado, sin restarle profundidad ni complejidad, y facilita una aproximación más reflexiva a acontecimientos profundamente conflictivos.
Del mismo modo, la decisión de emplear una paleta cromática en blanco y negro adquiere un sentido simbólico doble. Por un lado, confiere a la obra un carácter vanguardista que evidencia la influencia del cine europeo en la propuesta estética de Satrapi. Por otro, los contrastes cromáticos intensifican la dimensión emocional del relato y refuerzan su carácter autobiográfico, subrayando la subjetividad desde la cual se construye la narración.








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